Bienvenidos de nuevo al blog de Trasteando Podcast. Hoy vamos a adentrarnos en uno de los capítulos más oscuros, agresivos y fundamentales de la historia de la música extrema. Ha llegado el momento de hablar de una banda legendaria y de un hito que marca un antes y un después en nuestro calendario metalero: Slayer ha anunciado el 40 aniversario de su histórico disco Hell Awaits.
Lanzado originalmente en el año 1985, Hell Awaits es ese álbum del que se dice, con toda la razón del mundo, que cambió por completo el rumbo del Thrash Metal. En aquellos incipientes años 80, el estilo todavía estaba en “veremos”, trataba de definirse, luchaba por encontrar su propia identidad alejándose del heavy clásico y del punk para forjar algo mucho más letal. Y justo en ese momento clave, Slayer apareció para poner las cosas en su sitio con una oscuridad inusitada.
El nacimiento del Thrash y el papel del “Big Four”
Para entender la magnitud de lo que supuso este disco, tenemos que poner en contexto la época y a sus protagonistas. Slayer no es solo una banda más; es uno de los pilares del célebre Big Four del Thrash Metal. Este selecto grupo está compuesto por Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax. Juntos, crearon y moldearon las reglas del estilo. Por supuesto, existían otras formaciones formidables en la escena underground europea y americana, como los alemanes Kreator, pero las grandes potencias, las que llenaron estadios y abrieron el camino a nivel mundial, siempre han sido estas cuatro.
Dentro de este Big Four, cada banda tenía su propia identidad muy marcada. Metallica fue, de alguna manera, la que tuvo una actitud más accesible, por así decirlo. Lograron componer los himnos más coreables y, con el tiempo, se convirtieron en la banda más comercial y masiva. Megadeth y Slayer, en cambio, optaron por explorar terrenos mucho más técnicos, rápidos y, sobre todo, oscuros. Pero el más oscuro de todos, el más contundente y el más terrorífico era Slayer.
No es de extrañar que este nivel de influencia radical sentara cátedra para géneros posteriores. Al igual que hemos visto cómo bandas recientes continúan con el legado de los grandes, como pudimos analizar al repasar el legado de bandas de metal extremo como Sepultura en su gira de despedida, Slayer fue la semilla de casi todo el sonido extremo moderno.
Kerry King, Jeff Hanneman y la técnica de la velocidad extrema
Uno de los elementos que hizo tan grandes a Slayer fue el tándem guitarrístico que tenían. Por un lado, el difunto y siempre añorado Jeff Hanneman, un genio en la composición de riffs enfermizos. Y por otro, el incombustible Kerry King. King es un guitarrista que, a lo largo de los años, ha recibido muchísimas críticas de los puristas. Algunos afirman que su forma de tocar los solos es caótica, que hace mucho ruido “súper feo” y que apenas se entienden las notas. Sin embargo, hay un mérito enorme en ese caos.
Desde el punto de vista puramente técnico, las canciones de Slayer albergan una complejidad espectacular, especialmente en lo que se refiere a resistencia y velocidad de púa. De hecho, en las clases de guitarra, cuando hay que poner a prueba a un alumno a nivel de velocidad y tremolo picking riguroso, la mejor opción es enseñarle Slayer o pasarse al Power Metal tipo Rhapsody. Tocar Hell Awaits no es ninguna broma; exige una precisión rítmica aplastante.
Equipamiento para sonar como una auténtica motosierra
Lograr ese sonido de guitarras punzantes requiere no solo técnica, sino el equipo adecuado. Las guitarras con formas agresivas se popularizaron enormemente gracias a estas bandas del thrash. Hoy en día, si buscas ese tono agresivo, una estética rompedora y la actitud necesaria para tocar riffs acelerados a más de 200 BPM, te recomiendo encarecidamente echarle un ojo a la Epiphone RD Custom Futura. Es una auténtica bestia diseñada precisamente para quienes quieren destacar tanto visual como sonoramente en los terrenos del metal. Y si tienes curiosidad por saber más de estos modelos, puedes repasar nuestro análisis sobre las nuevas Epiphone Futura en el blog.
Además, hablando de técnicas complejas e influencias, el mundo de la guitarra metalera siempre está lleno de curiosidades y debates técnicos, algo que discutimos a fondo al analizar polémicas de guitarristas como Kiko Loureiro. En el caso de Slayer, su originalidad es indiscutible.
La influencia de Hell Awaits en el Metal Extremo
Slayer, como cuarteto formado por bajo y voz (Tom Araya), las ya mencionadas dos guitarras, y el legendario Dave Lombardo a la batería (actualmente dando guerra en Pantera junto a Zakk Wylde), crearon con Hell Awaits un monstruo incontrolable. Antes habían lanzado Show No Mercy, un debut fantástico, pero con Hell Awaits la banda alcanzó una oscuridad que rozaba lo satánico.
¿Qué tenía este disco en 1985 que no tuvieran otros? Básicamente, un enfoque tétrico en la composición. Por aquel entonces, podíamos hablar de la pesadez de Black Sabbath, quienes tenían riffs oscuros y densos, claro. Pero Slayer lo llevó al límite: no era solo oscuro, era tenebroso, rápido y abusaba de escalas menores y del modo locrio para generar una auténtica atmósfera de terror.
Gracias a esa innovación, sentaron cátedra. Slayer es el estandarte absoluto para los subgéneros que dominaron los años 90 y, sobre todo, a partir del 2000. El Death Metal, el Brutal Death, el Deathcore… todos le deben la vida a discos como este. Junto a pioneros como Venom, Slayer empezó a darle caña de verdad a la escena extrema.
Anécdotas de conciertos: Sobreviviendo a los mosh pits
Y si hablamos de Slayer, es imposible no hablar de su energía en directo. En Trasteando Podcast somos de los que hemos vivido el fervor del directo de primera mano. Todavía recuerdo cuando era un crío, con apenas 18 o 19 años. Nos fuimos a un festival donde tocaba Slayer, nos emocionamos y cometimos la osadía de ponernos en primera fila.
En cuanto sonó el primer acorde, la gente empezó a darse de hostias a diestro y siniestro. Los mosh pits en un concierto de la banda californiana no eran lugar para los débiles de corazón. No nos quedó otra que irnos hacia atrás, salir de ese torbellino de empujones, sudor y pura adrenalina, y observar el espectáculo desde una distancia un poco más prudencial. ¡Menudo follón! Ese mismo día también tocaban Suicidal Tendencies y fue una experiencia sencillamente genial. Esa es la esencia de los festivales que celebran estos géneros, una tradición que perdura en el tiempo, al igual que los grandes eventos, como nos recuerda que Iron Maiden celebra 50 años con su incombustible energía en vivo.
Y hablando de clásicos atemporales que hacían explotar aquellos fosos, no podemos dejar de mencionar Angel of Death (del posterior e increíble Reign in Blood) o las intros tétricas y a zapatilla del brutal álbum Christ Illusion de 2006. Todo empezó a fraguarse en los pasajes diabólicos de Hell Awaits.
Conclusión
La edición coleccionista por el 40 aniversario de Hell Awaits promete traer material de archivo, extras increíbles y, lo que es mejor, ha despertado fuertemente los rumores de nuevas fechas y giras de la banda. Tras un periodo de inactividad, sabemos que vuelven a los escenarios con actuaciones programadas, por ejemplo, para festivales en septiembre.
Este aniversario no es solo el cumpleaños de un álbum; es un momento perfecto para recordar de dónde viene el metal extremo que escuchamos hoy. A la espera de saber si la gira cruzará el charco para hacernos temblar de nuevo por aquí, seguiremos enseñando los afilados riffs del Big Four a nuestra comunidad de guitarristas. ¡Que el Thrash no pare!


