Steve Morse, el legendario guitarrista que ha dejado una huella imborrable en bandas como Deep Purple y Dixie Dregs, ha abierto su corazón recientemente en una entrevista reveladora. En ella, no solo habla de música, sino de la cruda realidad a la que se enfrentan muchos músicos cuando el cuerpo empieza a poner límites. A pesar de las dificultades de salud, Morse deja claro una cosa: la música es su motor vital. No deja de grabar, no deja de componer y, sobre todo, no deja de buscar nuevas formas de expresarse a través de las seis cuerdas.
En este artículo, vamos a desgranar las claves de su situación actual, cómo el dolor crónico afecta a los guitarristas de élite y analizaremos esa técnica endiablada llamada Cross Picking que sigue siendo su sello de identidad.
La lucha contra el dolor: Una realidad silenciada en el Rock
Es fácil ver a nuestros ídolos sobre el escenario y pensar que son invencibles. Sin embargo, Steve Morse ha puesto sobre la mesa un tema del que se habla poco: tocar con dolor. Últimamente, Morse ha estado de gira con Angel Vivaldi, un virtuoso del estilo instrumental moderno que ha revitalizado el género. Pero mientras Vivaldi representa la fuerza bruta y la técnica depurada de la nueva escuela, Morse representa la sabiduría de la adaptación.
El problema no es la falta de ganas, sino la artrosis y los problemas articulares. Como se comenta en el vídeo, esto no es un caso aislado. Vemos ejemplos como el de Brian May de Queen, quien a sus años sigue llenando estadios, pero pagando un peaje físico tremendo tras cada actuación. Tocar la guitarra a nivel profesional no es solo arte, es un deporte de alto rendimiento para las manos y la espalda.
La ciática y la postura del guitarrista
Yo mismo he experimentado recientemente lo que significa esto. Una ciática te puede dejar fuera de juego, haciendo que sentarse con la guitarra sea un auténtico suplicio. Cuando tocas con dolor, la música se resiente. No estás a gusto, te mueves incómodo y esa tensión se transmite al instrumento. Esto nos lleva a reflexionar sobre la importancia de la ergonomía. A veces, la solución pasa por buscar el equipo adecuado que nos haga la vida más fácil, algo que tratamos a fondo en nuestra guía sobre qué regalar a un guitarrista, donde la comodidad suele ser un factor clave que pasamos por alto.
Adaptarse o morir: Melodía frente a Velocidad
¿Qué hace un shredder cuando sus manos ya no pueden correr a 200 bpm durante dos horas? Se reinventa. Steve Morse se está centrando mucho más en crear melodías inmortales y pasajes interesantes que en el típico shred de velocidad pura. Y esto es una lección magistral para todos nosotros.
Con el paso de los años, se pierde algo de esa chispa explosiva, esa técnica muscular que te permite volar por el mástil. Si tienes una lesión o simplemente la edad no perdona, practicas menos horas, y si practicas menos, pierdes precisión. La respuesta de Morse ha sido volcarse en la composición. Al final, el público tararea las melodías, no las escalas cromáticas a toda velocidad. Es un proceso similar al que vemos en bandas que llevan décadas en la carretera; la experiencia les lleva a buscar un sonido más maduro, algo que, salvando las distancias, también buscan los puristas del tono al instalar componentes como las nuevas pastillas PAF ’59 de Gibson, priorizando el carácter sobre la ganancia extrema.
Cross Picking: La técnica de la “tortura” controlada
A pesar de los dolores, hay una técnica que Steve Morse domina como nadie y que define su sonido: el Cross Picking o arpegio picking. Para los que no estéis familiarizados, no es el típico barrido (sweep picking) ni el alternate picking lineal.
¿Qué es exactamente el Cross Picking?
Consiste en mantener un movimiento estricto de púa-contrapúa (abajo-arriba) sin importar el salto de cuerdas que estés haciendo. Imagina hacer un arpegio de La menor, saltando entre la sexta, cuarta y segunda cuerda, pero manteniendo rigurosamente el movimiento alterno de la mano derecha. Es una pesadilla mecánica.
Esta técnica requiere un ángulo muy específico de la púa para evitar que se enganche al cruzar las cuerdas (de ahí el nombre). El resultado es una sonoridad percusiva, definida y muy articular, muy diferente a la fluidez líquida del legato o el sweep. Para lograr ejecutar esto sin destrozarse la muñeca, Morse utiliza una guitarra muy particular, diseñada específicamente para acomodar su compleja ergonomía y disposición de pastillas.
Si alguna vez has querido emular este sonido o simplemente tener un instrumento de precisión quirúrgica, la herramienta que usa el maestro es fundamental. Puedes echar un vistazo a la music man Steve morse, una guitarra que es prácticamente una extensión de su cuerpo y que está configurada para facilitar este tipo de ejecuciones técnicas tan exigentes.
La evolución de las bandas con la edad
El vídeo también toca un punto fascinante: ¿Cambian los guitarristas su forma de tocar con la edad? La respuesta es un rotundo sí. Lo hemos visto en Metallica, que pasaron del Thrash rabioso de los 80 a sonidos más pesados y contundentes (pero menos rápidos) en los 90. O el caso inverso de Pantera, que endurecieron su sonido radicalmente.
Esta evolución es natural. A veces es por salud, a veces por tendencias de mercado y otras por simple madurez musical. Lo importante es mantenerse activo. Bandas clásicas siguen girando y adaptando sus sets, como veremos próximamente con la gira de Blind Guardian en España en 2025, donde la exigencia técnica sigue siendo altísima pero la gestión de la energía en el escenario es diferente a cuando tenían 20 años.
Incluso en el mundo del metal más extremo, la ergonomía y la comodidad se han vuelto prioritarias. No hay más que ver cómo las marcas actualizan sus modelos estrella, como la reciente ESP Signature de Mick Thomson, diseñada para ser una máquina de riffs pero pensada para aguantar giras interminables.
Grabar en casa: La alternativa al directo
Steve Morse menciona que no deja de grabar. Hoy en día, cuando la salud impide salir de gira con la intensidad de antaño, el estudio se convierte en el refugio perfecto. La tecnología actual permite a guitarristas de todos los niveles conseguir tonos profesionales sin salir de su habitación. Herramientas modernas como el Universal Audio Guitar Studio están democratizando el acceso a un sonido de alta fidelidad, permitiendo que la creatividad fluya sin la necesidad de cargar amplificadores de 40 kilos.
Esto es vital para mantener la mente creativa despierta. Al igual que Morse, muchos músicos encuentran en la composición y la grabación la válvula de escape cuando el cuerpo pide una tregua del escenario.
Conclusión
La historia de Steve Morse es una de resiliencia. Nos enseña que el virtuosismo no reside solo en la velocidad de los dedos, sino en la capacidad de adaptarse a las circunstancias. Ya sea modificando tu técnica, cambiando tu equipo por uno más cómodo o centrando tu atención en la melodía sobre la pirotecnia, lo importante es que la música no pare. Si sientes dolor al tocar, escucha a tu cuerpo, revisa tu postura y, sobre todo, no pierdas la pasión por crear. Al final, como demuestra Morse, lo que queda es la canción.

