Review del Yamaha THR5 V2: ¿Por Qué Gusta Tanto este Amplificador de Sobremesa?
Muy buenas, peña. ¿Cómo estáis? Aquí estamos de vuelta en Trasteando Podcast con una nueva review que muchos nos estabais pidiendo a gritos. Hacía ya un tiempo que no traíamos un análisis de equipo guitarrero al canal, así que hoy vamos a darle cañita a uno de esos aparatos que han revolucionado la forma en la que tocamos en casa. Sí, hoy vamos a hablar de los famosos amplificadores de sobremesa de la serie THR, y en concreto, os voy a contar por qué recomiendo fervientemente el Yamaha THR5 V2. Este es un amplificador de esos llamados digitales que viene cargado con un montón de funciones interesantísimas y que, honestamente, después de probarlo a fondo, entiendo perfectamente por qué se ha convertido en un superventas y por qué gusta tanto a guitarristas de todos los niveles.
El auge de los amplificadores de sobremesa para tocar en casa
Todos sabemos que tocar la guitarra eléctrica en un piso puede ser un deporte de riesgo si tienes vecinos tiquismiquis. Históricamente, siempre hemos lidiado con el problema de los amplificadores a válvulas, esos monstruos que necesitan estar a un volumen atronador para sacarles el punto dulce. Sin embargo, la tecnología ha avanzado una barbaridad. El modelo de Yamaha que analizamos hoy viene a solucionar precisamente este dolor de cabeza. Nos encontramos ante un amplificador de formato pequeñito, muy funcional, pensado específicamente para ser colocado encima de tu escritorio, al lado de tu ordenador. Su objetivo no es derribar paredes, sino ofrecer una calidad de sonido excepcional a volúmenes amigables para el hogar.
Características principales: Más que un simple amplificador
Cinco tipos de distorsión que cubren todos los estilos
Una de las cosas que más me ha sorprendido de este cacharrillo son sus emulaciones. Ya habéis visto en el vídeo que os he preparado una demo pasando por sus diferentes canales. En concreto, contamos con cinco tipos de amplificadores integrados: Clean, Crunch, Lead, Brit Hi y Modern. Desde limpios cristalinos ideales para jazz o pop, pasando por el clásico crunch blusero, hasta llegar a distorsiones de alta ganancia para los más metaleros.
Estos cinco tipos de distorsión suenan espectacular. He podido sacar unos tonos muy convincentes y dinámicos. Si tuviera que ponerle una pequeña pega, diría que el modo Modern (pensado para el metal más extremo) se me hacía un poquito grave en algunas ecualizaciones, pero nada que no se pueda corregir ajustando un poco los controles. Al final, poder tener todos estos sonidos en un formato tan compacto es una maravilla. No necesitas volverte loco comprando docenas de pedales, porque aquí ya tienes la esencia de los tonos más icónicos del rock y el metal clásico y moderno.
Tu primer Home Studio: Interfaz de audio USB integrada
Aquí viene uno de los puntos clave y una de las consideraciones más importantes que tenemos que tener en cuenta con este amplificador. Lo primero y fundamental es que se conecta directamente al ordenador por USB. ¿Para qué sirve esto? Pues básicamente, lo enchufas y te sirve como tarjeta de sonido externa o interfaz de audio.
Por un lado, puedes usar el Yamaha para escuchar la música de tu ordenador a través de sus altavoces con una calidad altísima. Y por otro lado, te permite grabarte directamente en tu secuenciador (DAW) favorito. Esto es un aspecto súper importante para los que estéis empezando en el mundo de la grabación casera. A fin de cuentas, si te tienes que comprar un amplificador, y luego una tarjeta de sonido dedicada, al final empiezan a convertirse en gastos que muchos no pueden asumir. Alternativas de gama alta como el Kemper Profiler Stage son increíbles, pero requieren una inversión enorme. Por eso, este tipo de amplificadores todo en uno vienen estupendamente bien para montarte un mini estudio de forma accesible. Además, la mayoría de estos modelos incluyen una licencia básica de Cubase, por lo que tienes el paquete completo para empezar a grabar desde el minuto uno.
Diseño vintage y efectos integrados
Cosas que me han encantado a nivel estético: su diseño. Si nos fijamos, tiene una rejilla metálica retro y cuenta con una iluminación interna que emula el brillo de las válvulas al calentarse. Le da un toque chulísimo a tu habitación. Pero no es solo estética, también viene cargado de efectos de altísima calidad.
En su panel superior encontramos modulaciones como Chorus, Flanger, Phaser y Trémolo, además de contar con efectos de espacio como Delay y Reverb. El amplificador cuenta con dos altavoces de rango completo que permiten jugar con el campo estéreo. Por ejemplo, al usar un delay, puedes crear un efecto tipo ping-pong rebotando el sonido de izquierda a derecha. Todo esto se complementa con controles de ganancia, máster, y un ecualizador de frecuencias. Y no nos podemos olvidar de la entrada auxiliar, perfecta para conectar tu música e improvisar encima, y la salida de cascos, que es como mejor suena si quieres practicar en silencio absoluto sin molestar a nadie.
Lo mejor y lo peor del Yamaha THR5 V2
A pesar de que me encanta este pequeño tanque de Yamaha, siempre tenemos que tener en la cabeza una cosa súper importante: ¿Para qué queremos este ampli? Si lo que buscas es montarte un home studio, tener un tono inspirador en tu escritorio o ensayar tú solo en casa, te va a venir estupendamente bien. La relación calidad-precio es buenísima, sobre todo si pensamos en comparativas extremas de material como cuando nos preguntamos si puede una Harley Benton de 380€ competir con una Suhr. Este Yamaha rinde muchísimo para su tamaño y precio.
Sin embargo, si tu intención es tocar con tu banda en las fiestas del pueblo delante de 300 personas, este amplificador se te va a quedar muy justo. Con sus altavoces pequeños, no tiene la potencia para competir con una batería acústica en un local de ensayo. Para esos casos de directo en banda, deberías mirar otras opciones de mayor vataje, por lo que te recomiendo que leas nuestra guía sobre si merece la pena el Boss Katana 100. Pero como herramienta de práctica y enseñanza es imbatible. De hecho, yo estoy pensando en comprarme un par de ellos para mi propia academia de guitarra, porque me dan los tonos necesarios para dar clase de blues, rock o metal, a volúmenes que no te dejan sordo.
Conclusión
En definitiva, el Yamaha THR5 V2 es un equipo que cumple con creces lo que promete. Es portátil, tiene un diseño espectacular, emulaciones de primer nivel, efectos integrados y además funciona como interfaz de audio USB para grabar tus maquetas. Por los aproximadamente 300 euros que suele rondar la gama, es una de las mejores inversiones que puede hacer un guitarrista de dormitorio o cualquiera que quiera dar sus primeros pasos en la producción musical casera. Nada, chavales, espero que os haya gustado esta review. Ya sabéis que todos los domingos tenéis aquí en Trasteando Podcast un contenido nuevo, ya sea un solo, una review o algo interesante de guitarra. No olvidéis suscribiros, seguidnos en las redes sociales y dejadme un comentario abajo contando vuestra experiencia. ¡Nos vemos en el siguiente vídeo, que sois más salados que el copón!
