Si hay una banda que ha definido el sonido del groove metal estadounidense en las últimas dos décadas, esa es Lamb of God. Y en el corazón de esa maquinaria de riffs demoledores se encuentra Mark Morton. Hoy en Trasteando Podcast analizamos un movimiento que ha sacudido los cimientos de la comunidad guitarrera: el lanzamiento de su nueva Gibson Les Paul Modern Kill.
No es solo una guitarra bonita; es una declaración de intenciones por parte de Gibson, una marca que históricamente se asociaba más al rock clásico y al blues, pero que últimamente está apostando muy fuerte por los sonidos más pesados. ¿Ha acertado Mark Morton cambiando sus viejas Jackson por la mítica marca de Nashville? Vamos a desgranarlo.
Mark Morton: El Arquitecto del Riff en Lamb of God
Para entender la guitarra, primero hay que entender al guitarrista. Mark Morton no es el típico shredder de power metal que busca la velocidad de la luz anclando la mano. Su estilo es mucho más físico, más rítmico y, sinceramente, más complicado de ejecutar con limpieza.
Como comentamos en el vídeo, las composiciones de Lamb of God, con temas icónicos como “Walk With Me In Hell” o “Redneck”, requieren una mano derecha de acero. El control de la púa en los medios tiempos, al estilo de Pantera, exige una precisión quirúrgica. No basta con tocar rápido; hay que hacer que la guitarra “muerda” en cada nota. Y es aquí donde la elección del instrumento se vuelve crucial.
Durante años, asociamos a Morton con la marca Jackson (su modelo Dominion era muy popular). De hecho, si te interesa la historia de esa marca, te recomendamos echar un ojo a nuestro análisis de la Jackson DK1 Made in USA, una joya de la época dorada del metal. Sin embargo, el salto a Gibson supone buscar un tono con más cuerpo, más “madera” y esa resonancia clásica que solo una Les Paul puede ofrecer.
Análisis de la Gibson Les Paul Modern Kill
La nueva signature de Mark Morton no es una Les Paul estándar sacada de la cadena de montaje. Gibson y el artista han trabajado para crear una bestia híbrida que respeta la tradición pero mira al futuro (y al escenario de un festival de metal).
Especificaciones Técnicas que Debes Conocer
Esta guitarra, que ya está causando furor en los foros y se está vendiendo a un ritmo vertiginoso, presenta unas características muy interesantes:
- Cuerpo y Tapa: Base de caoba para esa profundidad en graves, coronada con una tapa de arce acolchado (quilted maple) que le da un aspecto visual brutal.
- Mástil y Diapasón: Mástil de caoba con perfil cónico delgado (para facilitar la velocidad) y un diapasón de ébano, fundamental para el ataque rápido que requiere el metal.
- Electrónica: Monta las pastillas Mark Morton Signature, diseñadas específicamente para mantener la claridad incluso con mucha ganancia.
- Acabado: Un color púrpura translúcido que se aleja del clásico Sunburst de Gibson, dándole un toque moderno y agresivo.
Es interesante ver cómo la marca está diversificando. Ya hablamos de esto en nuestro episodio sobre cómo Gibson se une al Metal Moderno, fichando a artistas que antes no encajaban en su perfil tradicional.
El Reto de las Afinaciones Graves en una Escala Corta
Aquí entramos en el terreno pantanoso de la física del sonido. Uno de los puntos más debatidos sobre usar una Les Paul para metal extremo es la longitud de escala.
La Gibson Les Paul tiene una escala de 24.75 pulgadas (628 mm). Es una escala corta si la comparamos con las Fender o las Ibanez típicas (25.5″). ¿Cuál es el problema? Que Lamb of God y muchas bandas de groove metal utilizan afinaciones graves (Drop D, Drop C, etc.).
Al bajar la afinación en una escala corta, las cuerdas pierden tensión y se quedan “blandas”. Para compensar esto y evitar que trastee o suene desafinado, necesitas montar un calibre de cuerdas superior. Es un compromiso: ganas el tono gordo y cremoso de la Les Paul, pero tienes que pelearte con cuerdas más gruesas.
Si este tema te obsesiona y buscas afinaciones extremas sin sacrificar tensión, quizás te interese leer nuestro artículo sobre Gibson de 7 cuerdas y barítonas, donde profundizamos en las alternativas para bajar de tono.
Por otro lado, si prefieres instrumentos diseñados desde cero para el metal moderno con escalas más largas, marcas como Solar Guitars suelen ser la opción predilecta de muchos guitarristas hoy en día.
Precio y Exclusividad: ¿Vale lo que cuesta?
Llegamos a la dolorosa: el precio. La Gibson Les Paul Modern Kill ronda los 3.000 €. Además, se trata de una edición limitada de unas 350 unidades a nivel mundial, lo que dispara el “hype” y el coleccionismo.
¿Es mucho dinero? Sí. ¿Es un precio descabellado para una Gibson Signature USA? En realidad, no tanto si miramos el mercado actual. Hay locuras mucho mayores, como vimos en el post donde analizamos que la guitarra signature de Matt Bellamy (Muse) cuesta 30.000£. Comparado con eso, la de Morton parece hasta “asequible” para un profesional.
Obviamente, pagas la marca. Es como comprar un Ferrari; pagas el motor, pero también el cavallino en el capó. Gibson ofrece un valor de reventa y un estatus que otras marcas difícilmente igualan.
Si te encanta la estética y el sonido de Gibson para metal pero 3.000 € se te van de presupuesto, existen opciones dentro de la marca que, sin ser la signature exacta, ofrecen ese rugido característico y prestaciones modernas a un precio algo más contenido. Una excelente opción que siempre recomendamos es echar un vistazo a la Gibson Les Paul Modern Studio WRS, una máquina de trabajo seria para cualquier escenario.
Conclusión
La colaboración entre Mark Morton y Gibson es un éxito rotundo. Han logrado crear una guitarra que respeta la herencia de la Les Paul pero la adapta a las necesidades de un guitarrista de metal de primer nivel: acceso a trastes altos, pastillas con salida y una estética arrolladora.
Es cierto que la escala corta puede ser un desafío para quienes buscan afinaciones del inframundo, pero con el ajuste y el calibre de cuerdas adecuado, el sonido es simplemente masivo. Si eres fan de Lamb of God o simplemente buscas una Les Paul que se salga de lo tradicional y tenga carácter propio, esta “Modern Kill” es una pieza de colección instantánea.
¿Y tú? ¿Crees que Gibson hace bien en meterse de lleno en el metal o deberían dejar ese terreno a otras marcas? ¡Nos leemos en los comentarios!

