¡Muy buenas, peña! ¿Cómo estáis? Aquí estamos de nuevo en Trasteando Podcast para hablar de cacharreo, pero hoy vamos a darle un giro a nuestra tónica habitual. Normalmente, nos encanta traeros lo mejor de lo mejor: las guitarras más increíbles, los amplificadores definitivos o los efectos más innovadores. Sin embargo, para saber comprar bien, también hay que saber qué no comprar.
Después de que muchos me lo habéis pedido en los comentarios, hoy vamos a analizar el lado oscuro del equipo: los peores pedales de guitarra que me he encontrado en mi carrera musical. No se trata de criticar por criticar, sino de ahorraros dinero y frustraciones. A veces, lo barato sale caro, y lo popular no siempre es sinónimo de calidad. Si estás pensando en montar tu pedalera, te recomiendo leer antes nuestra guía sobre ¿Amplificador, Multiefectos o Plugin? La Guía Definitiva para Elegir tu Equipo de Guitarra, para tener claro el camino a seguir.
Sin más preámbulos, vamos a desglosar esta lista de los horrores sonoros.
1. Behringer HD300 Heavy Metal: El rey del sonido «chicharrero»
Arrancamos la lista con un clásico de los presupuestos ajustados: el Behringer HD300 Heavy Metal. Es un pedal extremadamente barato, rondando los 25 euros, pero su sonido deja muchísimo que desear. Es el ejemplo perfecto de lo que solemos llamar un sonido «chicharrero»: una distorsión delgada, plástica y sin cuerpo.
En mis años utilizando equipos analógicos, antes de pasarme al mundo digital del Kemper, aprendí la importancia de la calidad en la cadena de señal. Solía utilizar marcas de boutique que ofrecían una calidez y un tono orgánico inigualable. Por ejemplo, siempre fui fan de la marca Xotic por su construcción y respuesta. Si buscas mejorar tu tono de verdad, un pedal como el Xotic EP Booster es una inversión que transforma tu sonido, a diferencia de estas opciones de gama baja que solo añaden ruido.
Si quieres montar una pedalera económica solo para trastear en casa, quizá tenga un pase, pero no te lo recomiendo para nada serio. Ahorra un poco más y busca algo con mejor construcción y diseño de circuito.
2. Boss DS-1 Distortion: Un clásico controvertido
Aquí es donde me gano algunos enemigos, pero hay que ser sinceros. El Boss DS-1 es omnipresente; ese pedal naranja que has visto en miles de pedaleras. Sin embargo, personalmente, nunca he podido conectar con él. A pesar de costar unos 55 euros —un salto de calidad respecto al Behringer—, su sonido me sigue pareciendo excesivamente agudo, comprimido y «quemado».
Es cierto que es un estándar de la industria, pero los estándares de calidad han subido. Hoy en día, hay pedales de boutique o incluso emulaciones digitales en pedaleras modernas que superan con creces este tipo de distorsión antigua. Para conseguir una buena distorsión, muchas veces es mejor tirar de la ganancia natural de un buen amplificador y empujarla con un overdrive, una técnica usada por leyendas como las que analizamos en nuestro artículo sobre Zakk Wylde: El Último Titán del Heavy Metal Clásico.
Chicos de Boss, es hora de ponerse las pilas, porque este tipo de distorsiones se están quedando obsoletas frente a las exigencias del guitarrista moderno.
3. Zoom FP02M: Cuando la construcción falla
El tercer puesto se lo lleva un accesorio fundamental para muchos: el pedal de expresión. En concreto, el Zoom FP02M. Los pedales de expresión son herramientas vitales, especialmente si usas unidades de modelado digital, ya que te permiten controlar parámetros en tiempo real como el volumen, el wah o la ganancia.
El problema de este modelo es su fragilidad. En un concierto, la adrenalina sube y no estás pensando en pisar con delicadeza; necesitas equipo robusto. Mi experiencia con este pedal fue desastrosa: en medio de un directo, haciendo un efecto de wah, el pedal simplemente hizo «crack» y murió. Resulta que la construcción interna de plástico no soportó el uso real de un escenario.
Si vas a invertir en control para tus efectos, busca robustez. En el mercado actual existen opciones increíbles que analizamos en nuestro Top 5 Multiefectos Digitales: Las Mejores Pedaleras de Gama Alta, donde la calidad de construcción es prioritaria para soportar las giras.
4. Mooer Micro Preamps: ¿Hype o Realidad?
Llegamos al puesto número cuatro con una serie de pedales que generaron mucho ruido gracias al marketing de influencers: los Micro Preamps de Mooer. La premisa es atractiva: tener el sonido de amplificadores míticos (Mesa Boogie, ENGL, Fender) en un formato mini pedal.
¿Cuál es el problema? El precio y lo que obtienes a cambio. Por unos 95 euros cada uno, obtienes una emulación digital que, si bien es correcta, no deja de ser la misma tecnología que encuentras en sus pedaleras multiefectos más económicas. Al final, te venden por separado un algoritmo que ya tienes en otros formatos más versátiles. Me parece un producto sobrevalorado.
Por el precio de un par de estos pedales, podrías acceder a unidades mucho más completas y potentes. De hecho, recientemente analizamos equipos que ofrecen una relación calidad-precio brutal en modelado, como puedes ver en nuestro artículo sobre la Boss GX-1 y GX-1B. Hay que ser críticos con lo que nos venden las marcas y no dejarse llevar solo por lo «cuqui» que queda el pedal en la foto.
5. Electro Harmonix Metal Muff: La decepción definitiva
Y llegamos al campeón de los despropósitos, el pedal que se lleva la palma en esta lista: el Electro Harmonix Metal Muff. Este pedal prometía ser la solución definitiva para el metal, pero mi experiencia ha sido, sinceramente, horrible.
Da igual cómo ecualices, si usas el boost o no; el sonido es siempre una «bola» de ruido chicharrero ininteligible. Me recuerda a las producciones de Black Metal de baja fidelidad de los 90, tipo los primeros discos de Burzum o Immortal, pero no en el buen sentido artístico, sino en el sentido de una calidad de audio pobre.
Pagar 85 euros por este pedal me parece un error. Si buscas tocar metal, hay mil formas mejores de conseguir ese tono. No arruines la señal de tu guitarra con distorsiones que suenan a lata. Es fundamental entender que el tono viene de una cadena coherente, algo que explicamos al detalle al hablar de equipos modernos en el post sobre las Nuevas Guitarras ESP LTD y el Sonido del Metal Moderno.
Conclusión
En el mundo de la guitarra, hay mucho «gas» (Gear Acquisition Syndrome) y muchas opciones en el mercado. Mi consejo es que seáis críticos. No os dejéis llevar solo por el precio bajo o por una campaña de marketing agresiva. Probad el equipo, buscad reviews sinceras y pensad en la durabilidad y el tono a largo plazo.
Espero que este top os ayude a evitar compras de las que os podáis arrepentir. ¿Tenéis algún pedal que odiéis con toda vuestra alma? ¡Dejadlo en los comentarios! Y recordad que en breve tendréis disponible el curso de armonía en la web. ¡Nos vemos en el próximo vídeo o artículo!


