¿Se equivoca Michael Angelo Batio? La verdad sobre cómo tocar rápido en guitarra eléctrica

Cuando te adentras en el mundo del shred y la guitarra de alta velocidad, hay un mantra que se repite hasta la saciedad: «si quieres tocar rápido, primero tienes que tocar despacio». Es la ley no escrita que todos los profesores repetimos. Sin embargo, hace poco surgió una polémica en nuestros grupos de alumnos a raíz de unas declaraciones del legendario Michael Angelo Batio que parecían contradecir todo lo que creíamos saber sobre la técnica.

¿Es posible que uno de los guitarristas más rápidos de la historia sugiera practicar sucio para ganar velocidad? ¿O hemos malinterpretado sus palabras? En este artículo, vamos a desgranar la técnica, la sincronización y el concepto de PPS (Potential Picking Speed) para que, de una vez por todas, tus dedos vuelen sobre el diapasón.

El mito de practicar rápido y sucio

Todo comenzó con una Masterclass de Batio donde soltó una frase que muchos tomaron al pie de la letra: «Practica lo más rápido que puedas aunque suene sucio». A primera vista, esto parece una herejía. Si practicas sucio, tu memoria muscular aprende errores. Sin embargo, quedarse solo con esa frase es un error de contexto.

Michael Angelo Batio, famoso por su técnica ambidiestra y obras como Speed Kills, no está diciendo que toques mal a propósito. Lo que ocurre es que, al intentar alcanzar nuevas velocidades, existe una barrera mental y física que a veces requiere “forzar” la máquina. Pero ojo, esto no significa olvidar la limpieza que caracteriza a otros genios como Marty Friedman, cuya técnica de mano derecha es tan peculiar como efectiva.

Si te interesa profundizar en el estilo y las herramientas de estos virtuosos, te recomiendo echar un vistazo a nuestro análisis de la Jackson USA Kelly KE2, la joya de Marty Friedman en Megadeth, donde vemos cómo el instrumento también influye en la ejecución.

Potential Picking Speed (PPS): La clave oculta

Aquí es donde entra la verdadera pepita de oro de la que habla Batio y que muchos pasaron por alto: el Potential Picking Speed (PPS). Básicamente, se refiere a la velocidad máxima a la que tu mano derecha puede moverse de forma aislada (haciendo trémolo en una sola cuerda, por ejemplo).

El problema de la mayoría de guitarristas no es que su mano derecha sea lenta, sino que no está sincronizada con la izquierda. Puedes tener un trémolo a 200 bpm, pero si tu mano izquierda no pisa el traste en el milisegundo exacto en que la púa golpea la cuerda, sonarás sucio y desacompasado. No es falta de velocidad, es falta de coordinación.

¿Por qué nos frustramos al intentar correr?

Imagina a un niño aprendiendo a leer. Primero silabea: «Ca-mi-ón». Poco a poco, su cerebro asimila la palabra completa. Si intentara leer rápido desde el día uno, solo balbucearía sonidos ininteligibles. Con la guitarra pasa lo mismo. Intentar tocar una escala a 170 bpm cuando tu cerebro y tus manos solo procesan a 100 bpm es la receta perfecta para la frustración.

Muchos alumnos acuden a mí desesperados porque no logran subir de velocidad. La respuesta suele ser volver a los básicos: tocar despacio y concentrarse. Si estás en ese punto donde no sabes si necesitas un profesor o seguir por tu cuenta, quizás te ayude leer nuestra guía sobre ¿Profesor, Online o Autodidacta? La Guía Definitiva.

La rutina de 5 minutos para la sincronización perfecta

Para solucionar el desfase entre ambas manos, no necesitas horas de escalas sin sentido. Necesitas aprendizaje profundo. Aquí tienes una rutina efectiva basada en lo que explicamos en el vídeo:

  1. Elige un Lick: Puede ser un patrón de tres notas por cuerda o algo más complejo como los saltos de cuerda de Guthrie Govan.
  2. Sin Metrónomo (5 minutos): Dedica unos minutos a tocarlo extremadamente despacio, asegurándote de que tu cerebro registra cada micromovimiento. Siente cómo la púa atraviesa la cuerda justo cuando el dedo pisa el traste.
  3. Incremento Gradual: Una vez mecanizado, pon el metrónomo.

Es vital que el equipo no sea un obstáculo. A veces, una guitarra mal ajustada o de baja calidad puede dificultar este aprendizaje. Si estás buscando renovar tu equipo o empezar con buen pie, echa un ojo a estas Guitarras de iniciación que ofrecen una tocabilidad excelente para empezar a desarrollar tu técnica.

Cómo subir de velocidad: La técnica de “Forzar”

Volviendo a Batio, ¿dónde tenía razón? En que tienes que forzarte, pero con cabeza. Si dominas un ejercicio a 100 bpm, no saltes a 120 bpm. Súbelo a 105 bpm.

Es probable que a 105 bpm suene un poco sucio al principio. Esa es la suciedad aceptable de la que habla Batio. Estás obligando a tu sistema nervioso a adaptarse a un nuevo límite. Mantente ahí hasta que limpies la ejecución, y luego sube otros 5 bpm. Es un proceso de escaleras, no de ascensor.

Para escuchar realmente si estás tocando limpio o sucio, nada mejor que un buen tono que no esconda tus fallos tras una montaña de distorsión incontrolable. Revisar equipos como los que mencionamos en el Top 5 Multiefectos Digitales de Gama Alta puede darte la claridad auditiva que necesitas para juzgar tu propia técnica.

La importancia de la constancia

No existen atajos. No puedes “adelantar un embarazo”; todo lleva su tiempo de gestación. Tocar rápido es una consecuencia de tocar bien, relajado y con una sincronización perfecta. Guitarristas como Steve Vai lo saben bien. Hablando de Vai, su obsesión por el detalle se refleja incluso en sus instrumentos, como analizamos en el artículo sobre la Ibanez Jem Floral 1988.

Conclusión

Michael Angelo Batio no se equivoca, pero sus palabras requieren traducción. No practiques el error; practica el límite de tu capacidad. La velocidad real nace del control absoluto (PPS) y la sincronización milimétrica entre ambas manos. Si te atascas, no te desesperes: baja la velocidad, analiza el movimiento, limpia la ejecución y luego, solo luego, empuja el metrónomo 5 bpm más.

La técnica es una carrera de fondo, no un sprint. Déjate de trucos mágicos, agarra tu guitarra y dedica tiempo de calidad a conectar tu cerebro con tus manos. Nos vemos en el próximo ensayo, ¡a trastear!