Hoy en Trasteando Podcast traemos una de esas noticias que hacen temblar las carteras de los coleccionistas y suspirar a los amantes del rock clásico. Gibson, la legendaria marca estadounidense, ha decidido tirar la casa por la ventana con el lanzamiento de una reedición extremadamente limitada: la Keith Richards 1960 ES-355.
No estamos hablando de una guitarra cualquiera, sino de una réplica exacta del instrumento que el incombustible guitarrista de los Rolling Stones ha utilizado durante décadas en giras mundiales y grabaciones históricas. Pero, ¿qué tiene de especial esta guitarra para justificar su precio astronómico? ¿Es puro marketing o hay una verdadera innovación detrás?
El retorno de una leyenda: Tecnología moderna para un sonido clásico
Lo primero que llama la atención de este lanzamiento es cómo Gibson ha abordado la recreación del instrumento. Según se comenta en el vídeo, no se han limitado a copiar las especificaciones de una ES-355 estándar de 1960. La marca ha utilizado técnicas modernas de escaneado 3D y un proceso de envejecimiento artesanal meticuloso para replicar cada arañazo, cada golpe y cada matiz de la guitarra original de Richards.
El objetivo es claro: no perder ese aspecto de instrumento original y vivido. Para muchos puristas, la serie ES (Electric Spanish) representa la cumbre del diseño de cuerpo semihueco, y este modelo en particular, con su configuración de Bigsby y acabado Ebony, es un icono de la historia del rock.
Si te interesa saber más sobre las diferencias entre los modelos clásicos de la marca, no te pierdas nuestra comparativa sobre la Gibson Les Paul Standard 50s vs 60s, donde analizamos cómo los perfiles de mástil y las pastillas definen el sonido de cada época.
Keith Richards: ¿El inventor del Relic?
Uno de los puntos más interesantes que discutimos es la relación de Keith Richards con el concepto del “relic” (el envejecimiento artificial de las guitarras). Resulta curioso pensar que Richards, con más de 80 años y habiendo vivido la evolución del rock desde primera fila, fue uno de los pioneros en rechazar las guitarras impolutas.
En los años 60 y 70, cuando las marcas entregaban instrumentos nuevos a los artistas, Keith salía al escenario con guitarras brillantes que contrastaban con su imagen de rockero curtido. La anécdota cuenta que él mismo pedía que se las dieran usadas o golpeadas porque, según él, una guitarra nueva no tenía la misma “vibe”. Hoy en día, pagar un extra por una guitarra que parece haber sido atropellada por un camión es una tendencia estándar en la industria, pero Richards lo hacía por pura actitud antes de que fuera moda.
Su estilo, basado en afinaciones abiertas y un enfoque rítmico único, cambió la forma de entender el instrumento. Si estás buscando tu propio sonido o dudas sobre cómo abordar tu aprendizaje, echa un vistazo a nuestra guía sobre ¿Profesor, Online o Autodidacta?, donde desglosamos las mejores formas de progresar.
Las Ediciones: Collector vs. Limitada
Aquí es donde entramos en terreno pantanoso: el precio. Gibson ha lanzado dos versiones de esta joya, y ninguna es apta para cardíacos:
- Collector’s Edition: Limitada a solo 50 unidades en todo el mundo. Viene firmada por Keith Richards tanto en la parte trasera del cabezal como en la etiqueta interior. Además, incluye accesorios exclusivos. ¿El precio? Se habla de unos 30.000 euros.
- Edición Limitada estándar: Una tirada algo “mayor” de 100 unidades. En este caso, la firma solo aparece en la etiqueta interior. Su precio ronda los 20.000 euros.
Es evidente que estas guitarras no están pensadas para el músico de a pie que toca en bares los fines de semana, sino para inversores y coleccionistas de alto nivel. Sin embargo, si buscas ese sonido Gibson clásico, oscuro y con cuerpo, sin tener que hipotecar tu casa, existen opciones de gama alta que, aunque costosas, son instrumentos profesionales increíbles.
Por ejemplo, una opción espectacular para conseguir ese tono clásico y elegante es la Gibson Les Paul Custom EB GH. No es barata, pero es una bestia de carga que te durará toda la vida y cuesta una fracción de lo que vale la edición de Richards.
¿Justifica el precio el valor del instrumento?
Esta es la eterna discusión en el mundo del coleccionismo. Como comentamos en el vídeo, Gibson es una empresa y su objetivo es ser lucrativa. Han detectado que existe un nicho de mercado dispuesto a pagar sumas exorbitantes por la exclusividad y la asociación con una leyenda viva como Richards.
¿Suena una guitarra de 30.000 euros diez veces mejor que una de 3.000? Probablemente no. Pero aquí no se paga solo el sonido; se paga la historia, la firma y la escasez. Es similar a lo que ocurre con otros modelos que han arrasado en el mercado recientemente, aunque en rangos de precios más mortales, como analizamos en nuestro artículo sobre las guitarras y amplificadores más vendidos de 2025.
Incluso marcas como Fender juegan a este juego con sus Custom Shop, aunque también ofrecen gamas profesionales increíbles para el músico actual. De hecho, la competencia en la gama alta es feroz, como vimos en la comparativa de la Fender American Professional II.
La controversia del coleccionismo
Hay quien opina que gastar más de 4.000 o 6.000 euros en una guitarra es excesivo si no eres un profesional de estadio. Sin embargo, para el coleccionista, es una inversión. Al ser una tirada tan corta (50 y 100 unidades), es muy probable que estas Gibson ES-355 se revaloricen con el tiempo, convirtiéndose en activos financieros más que en instrumentos musicales.
Por otro lado, el mercado de la guitarra eléctrica está en un momento fascinante. Mientras Gibson apuesta por la nostalgia y el lujo extremo, otras marcas están innovando en ergonomía y tecnología, como comentamos al hablar de la Ibanez Serie Alfa o los avances en modelado digital.
Conclusión
La Gibson Keith Richards 1960 ES-355 es, sin duda, una pieza de museo. Representa la unión entre la historia del rock and roll y la artesanía de lujo. Aunque su precio la hace inaccesible para la inmensa mayoría de los mortales, su existencia nos recuerda la importancia cultural de la guitarra eléctrica y de iconos como Keith Richards.
Para el resto de nosotros, siempre nos quedará disfrutar de su música, buscar alternativas más asequibles que nos inspiren a tocar, y seguir trasteando con el equipo que tenemos. ¿Y tú? Si te sobraran 30.000 euros, ¿te la comprarías o preferirías montar un estudio de grabación completo? ¡Nos vemos en el próximo episodio!

